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¿Qué pasaría si al casarse y después de la primera noche, se dan cuenta que tal vez no eran el uno para el otro?
Esta es una de las preguntas más comunes que muchos escépticos hacen a las parejas que deciden esperar hasta el matrimonio para tener relaciones. Una odiosa y paradójica pregunta muchas veces mal intencionada, (hay que reconocer que otras veces, no tanto), cuyo objetivo por lo general es que la pareja cuestione su decisión: ¿Qué tal que esperen, se casen… y no les guste?

Para contar nuestra experiencia con la ponzoñosa pregunta, primero debemos aclarar que antes de casarnos estábamos totalmente seguros y confiados de que nos iba a gustar no solo nuestra primera noche de luna de miel, si no también nuestra posterior vida sexual. Sin embargo para efectos de la respuesta, como pareja vamos a asumir que existía la posibilidad de que no nos gustara. Y ante esa posibilidad he aquí lo que hubiera sido nuestra respuesta: Si no nos gusta esa primera noche, habrá otras noches y ya.

¡Daah!, ¿respuesta simplista?, puede parecer que así es, pero a veces preguntas simplistas no merecen respuestas profundas. Y es que para nosotros, esta pregunta es una tramposa cortina de humo que esconde la verdadera pregunta por responder: ¿Qué expectativas tenemos de nuestra pareja, el sexo y el matrimonio?

A veces preguntas simplistas no merecen respuestas profundas

Ahora si podemos contestar la verdadera pregunta: ¿Cuáles eran nuestras expectativas sexuales? La respuesta: Nuestras expectativas eran y son aún muy altas. Y lo son porque están basadas en lo que creíamos que teníamos como pareja, una pareja que podía hablar, comunicarse, ser sincera e incluso hablar de sexo e intimidad y de lo que cada uno esperaba sin necesidad de tocarnos un solo pelo. Nuestras expectativas eran y son altas porque desde un principio creíamos que juntos podíamos construir una intimidad sexual llena de confianza y sinceridad.

Pero sobre todo, nuestras expectativas eran y son altas porque sabíamos que nuestra primera noche juntos con la bendición de Dios, no sólo sería una noche espectacular, nueva y maravillosa para ambos, si no que también cada noche de ahí adelante sería mucho mejor. Y lo sabíamos porque nuestras expectativas incluían seguir construyendo nuestra propia, única y renovada intimidad sexual. El resultado: Dios cumplió y sobrepasó nuestras expectativas en nuestra luna de miel y hoy en día lo sigue haciendo cada día y cada noche ;), en nuestro matrimonio.

Ahora, la verdadera pregunta va para ti: ¿Estás en una relación donde tu pareja realmente cumple tus expectativas?, y en cuanto a tus expectativas ¿Cuáles son? Pero además permítenos preguntarte a modo de reflexión: ¿Qué estás permitiendo que alimente tus expectativas sexuales?, ¿qué estás llevando a tu cama y exigiendo a tu pareja que tal vez no debería estar allí?

El asunto realmente delicado es la fuente, o aquello que alimenta las expectativas que tenemos sobre el sexo y el rendimiento de nuestra pareja

Esta es la palabra clave: Expectativas. Porque el hecho de que te guste algo o no, depende en gran medida de tus expectativas, y las expectativas sexuales de cada persona aunque son muy diferentes, hoy en día son alimentadas por una gran variedad de cosas que en su mayoría, no le aportan a lo que debería ser una vida  sexual saludable.

Por ejemplo, los hombres que ven pornografia y se masturban al hacerlo. En su gran mayoría son hombres con expectativas sexuales basadas en las fantasías que han alimentado con lo que ha visto en la pantalla y en auto satisfacerse a su propio ritmo. Las historias de hombres que llevan esas expectativas a su cama, con sus esposas, novias, amigas o amantes son muy comunes, así como también la posibilidad de que con ninguna de ellas logre satisfacer sus ya inflados y distorsionados apetitos sexuales.

También hemos conocido jóvenes que después de terminar con su pareja esperan encontrar la misma satisfacción sexual en alguien nuevo, usando como punto de comparación su pasada relación. Son muchos los hombres y mujeres frustrados sexualmente porque al comparar el “performance” de su nueva pareja, no pueden evitar sentir que sus expectativas infladas no han sido satisfechas.

Seguramente tú también has conocido historias similares, o has sido víctima de las expectativas de alguna pareja, o tal vez tú mismo has castigado el rendimiento sexual de tu pareja por que tenías un “exceso de expectativas”. El punto es que las expectativas sobre el sexo siempre van ser importantes a la hora de calificar nuestras relaciones sexuales, sin embargo el asunto realmente delicado es la fuente, o aquello que alimenta esas expectativas sexuales en nuestra vida.

¿Qué estás llevando a tu cama y exigiendo a tu pareja que tal vez no debería estar allí?

Para los que nos hicieron la pregunta del título de este post antes de casarnos, o querían hacerla pero por pena o cariño prefirieron callar, les queremos contestar: ¡Nos gustó, y mucho!, pero sabemos que lo mejor está por venir.

Y para todos en general que El Amor y Su Fuerza los acompañen. ¡Lo van a necesitar!

2 Comentarios

  1. Johanna Pérez

    En definitiva a mis 27 años digo que vale la pena esperar, aun no estoy casada, aun no tengo novio y nunca he tenido; pero el saber esperar aun cuando no estaba en los caminos de Dios, me ha salvado de dañar mi.corazon, de desperdiciar aquello que es lo más lindo y puro que puedo regalarle a esa persona indicada, se y tengo la certeza que cuando llegue el momento me ha de gustar mucho, primero porque estaré en la voluntad de Dios y segundo porque en su palabra dice que nos convertiremos en un solo ser, creo que allí Dios activa todos nuestros sentidos y podemos disfrutar del verdadero placer sexual, del cual habla el mundo tan distorcionadamente. Este tema me hace recordar que era tema de burla entre mis amigos de la universidad por ser aun virgen, ellos apostaban cada semestre y decían yo apuesto tanto dinero a que este semestre ella deja de ser virgen para disfrutar lo que se está perdiendo.

    Pero como iba a saber que me estaba supuestamente perdiendo, si nunca lo había probado…. Y aun sigo sin saber…. Solo se todo llega en el momento justo e indicado.

    Esa es otra de las ventajas de saber esperar es no tener luchas en esa área, tal vez llegue uno que otro pensamiento pero no que genere trascendencia, me explico en este sencillo y tal vez loco ejemplo, si nunca he probado el chocolate, no viviré antojada de este y queriendo probar todo tipo de chocolate que existe en el mercado solo para saciar el placer de comer chocolate; puede que llegue esa curiosidad de saber que es probar el chocolate, pero que por temor a lo indicado por un doctor ( en este caso la palabra de Dios) me digo aun no es el tiempo, y de esta misma forma no me es difícil desechar eata idea que me puede llevar a comer chocolate en el momento menos indicado y que puede traer consigo consecuencias no deseadas.

    En conclusión vale la pena esperar, los tiempos de Dios son perfectos, sus planes son agradables y siempre van a superar nuestras expectativas.

    Responder
    • Cronoviazgo

      Gracias Johanna por compartirnos tu opinión, estamos de acuerdo contigo y nos encantó la frase “saber esperar es no tener luchas en esa área”. Un abrazo.

      Responder

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