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¿Vale la pena hacerse el chico, o la chica difícil?
Recuerdo mi expresión cuando veía esa apetecida belleza en manos de otro chico. Mis ojos se abrían un poco más de lo normal, mi respiración se agitaba y se detenía por un segundo, mi poca concentración se enfocaba únicamente en su silueta y como un inevitable suspiro que delataba la ausencia de ella en mi vida sonaba mi clamor: “¡Uuuyyyy… tiene el dodo!”

La apetecida belleza a la que me refiero es El dodo, que era en otra época una de las denominadas “láminas o fichas difíciles”  del tradicional y casi patrimonio nacional álbum de chocolatinas que muchos chicos llenaban en Colombia.

Esta lámina que ilustraba a la extinta ave, así como algunas otras entre las que estaban El Patito, El Volvox, La Chinchilla y muchas más, tenían una muy limitada distribución dentro de las chocolatinas y por ello gozaban de un alto precio en el “mercado negro de fichas”. Ser en esa época el afortunado poseedor de una de ellas era un referente de suerte y fortuna, tanto así que tenerla repetida era para un chico algo así como ser el héroe nacional de la cuadra o el ganador de la lotería millonaria del barrio.

Lo sé, acabo de delatar mi edad, pero les garantizo que esto es para todas las generaciones.

Si eres más actual y no sabes que es el dodo o el álbum de chocolatinas, piensa en las últimas ediciones del álbum de Panini y sus láminas difíciles o especiales, esas que por lo general son los capitanes o los escudos de cada selección.

 

Aquello que nos cuesta conseguir es por lo general lo más valioso para nosotros

Si lo tuyo no son los álbumes piensa en aquello que te gusta coleccionar: discos, juguetes, esmaltes, monedas, recuerdos de viajes, merchandising de películas etc, y cuanto vale para ti aquella pieza de difícil adquisición.

Si no te gusta coleccionar, piensa en eso que tienes en este momento que te costó un esfuerzo extra alcanzarlo: esa nota para la que tanto estudiaste, la materia de la U que más te trasnochó, los kilos que con hambre y gimnasio lograste bajar. Creo que me hago entender ahora: lo que es difícil de conseguir es por lo general más valioso para nosotros.

Exactamente lo mismo sucede con la espera para el sexo. Hoy en día, tal vez más que antes, si que es difícil aguantar las ganas de tener relaciones y esperar hasta el “si” delante del altar, en el que muchos ya no creen, para desfogar nuestros deseos sexuales.

Y no voy a mentir, este no es un post para decirte que si tomaste la decisión de esperar la vida será ahora mas fácil. Aguantar es muy difícil tanto para hombres como para mujeres y aunque cada persona tiene sus propios niveles de dificultad que parecen desbordar su capacidad de espera, la verdad es que esperar puede parecer y ser muy difícil pero en la práctica no es imposible.

Esperar hasta el matrimonio para el sexo es difícil pero no es sinónimo de imposible

Si eres de los que cree que esperar es imposible, empecemos por alinearnos. Existen cientos de parejas que lograron llegar vírgenes al matrimonio y te puedo presentar algunas decenas. Para éste punto puedes pensar que si ellos lo hicieron, entonces no es imposible.

Ahora, una cosa es que no sea imposible y otra muy diferente que sea fácil. Estamos de acuerdo con que esperar al sexo hasta el matrimonio tal vez es una de las decisiones más difíciles para un joven hoy en día, y es aquí donde sucede algo muy importante: entender que la espera es difícil, porque hacerlo es estar un paso más cerca de reconocer que la espera es valiosa.

Y este es el punto importante: darnos cuenta que lo difícil también puede ser bueno. Que aquello que es difícil añade mas satisfacción y valor a un objetivo a alcanzar, le suma picante y fuego especial a una relación de pareja, nos obliga a sacar lo mejor y lo peor de nuestros corazones y nos puede llevar a crecer y avanzar a otros niveles de madurez.

Entender que la espera hasta el matrimonio para el sexo es difícil, es un primer paso para reconocer que es valiosa

Lo difícil de la espera es tal vez lo mejor que nos puede pasar porque nos prueba antes de casarnos y nos recompensa con creces después de hacerlo. Es un reto al que pocos se le miden, pero incluso, quienes no lo practican, admiran a quienes lo hacen y de alguna manera también lo valoran, por que además es algo que casi no existe.

Actualmente el sexo entre parejas es como las láminas fáciles de los álbumes, esas que todo el mundo ya tiene, no solo pegadas en el álbum si no también repetidas una y otra vez. Esas láminas de las que uno se cansa, de las que se arrugan, se doblan y se vuelven pedazos de papel sin valor por pasar de mano en mano y de montón en montón.

Las láminas fáciles, al igual que las cosas que logramos sin esfuerzo, nunca alcanzan valor, eso que las hace importantes, diferentes y especiales para nosotros. Es como si estuvieran destinadas a convertirse en paisajes rutinarios y a pasar desapercibidas porque son parte del día a día que nunca nos ofreció ningún reto y terminan volviéndose comunes, desabridas y hasta sucias, al igual que el sexo, que en nuestros días se practica libremente, de manera tan fácil, permisiva y a la vez tan vacía.

Aquello que nunca nos ofreció ningún reto termina volviéndose común, desabrido y hasta sucio

Creemos que el sexo no es algo vacío, común, sucio ni fácil. Creemos que el sexo es algo tan valioso y lleno de un contenido físico, emocional y espiritual tan profundo, que merece y necesita un marco de dificultad como el que nos ofrece la espera, y otro de protección como el que solo ofrece el matrimonio en su verdadero sentido y más pura esencia como pacto sagrado.

Aquí es donde tenemos todo el derecho de estar en desacuerdo. Porque puedes no creer en la abstinencia durante el noviazgo y menos en la espera hasta el matrimonio, pero nosotros nos negamos a creer que al igual que el dodo, y esta vez no nos referimos a la lámina si no al animal, los que creemos en el valor real del sexo y el matrimonio estemos extintos o destinados a desaparecer.

Preferimos creer e inspirar a otros para que crean y comprueben por si mismos lo que realmente es el sexo, cuan valiosa e importante es la difícil espera y cuan recompensados son aquellos que se esfuerzan, aguantan, soportan y esperan el tiempo y la persona correcta.

 

PD PARA LAS MUJERES: Los hombres se aburren tanto de las láminas fáciles que no les importa deshacerse de ellas o usarlas de comodín para tratar de conseguir una mejor o más difícil. No seas la lámina fácil en la vida de ningún hombre, pero tampoco la difícil. Ve más allá, conviértete en el premio de aquel hombre que llenó el álbum con todos los requisitos para ser el esposo que te mereces, el que reconocerá tu valor eternamente por que supo aguantar la difícil, larga y dura espera por ti. Esos hombres no están extintos como el dodo, esos hombres aún existen.

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