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¿Crees que si no tienes sexo por un tiempo prolongado tus testículos se van a llenar e inflarse hasta sufrir una especie de implosión genital espermatoziodal?

Hasta donde sabemos nadie nunca ha muerto o sufrido ningún tipo de incidente físico potencialmente mortal por no tener sexo. Y si te asustaste con lo de la implosión genital espermatozoidal, tranquilo, eso lo inventamos nosotros. Te garantizamos que ni los Mythbusters se ocuparían por desmentir una teoría tan llamativa como esta, así como ridícula. Así que ¡no, el sexo no es una necesidad!

Que para algunos el sexo parezca una necesidad incontrolable no quiere decir que para todo el mundo lo sea. Que para los hombres parezca más difícil controlarla que para las mujeres, no significa que ellas no sientan esa misma necesidad. Incluso que algunos “expertos” crean que el sexo es necesario, no quiere decir que esto sea real y que debamos aceptar como verdades absolutas lo que son tan solo opiniones personales.

Un “experto” asegurando que el sexo es necesario, está expresando una opinión personal, no una verdad absoluta.

Existe tanta información y desinformación con respecto a la necesidad de sexo que los seres humanos sentimos, que sería desgastante mencionarla e imposible llegar a una conclusión satisfactoria para todos. Así que para ser puntuales razonaremos sobre una pregunta mucho más específica: ¿Es el sexo una necesidad incontrolable?

Creemos con un 100% de seguridad que haces parte de una especie racional capaz de actuar con inteligencia a la que se le llama El ser humano y, noticia de última hora: los seres humanos podemos controlar nuestros deseos sexuales.

Que no queramos controlarnos, o que lo justifiquemos y lo argumentemos bajo el marco de la libertad de expresión y libre desarrollo de la personalidad porque somos una sociedad progresista “open mind”, es otra historia. Tenemos todos los argumentos para no admitir la necesidad de controlar nuestro ímpetu hormonal, irónicamente justificando el sexo como una necesidad, cuando deberíamos estar tratando de justificar la verdadera necesidad: la de controlarlo.

Irónicamente justificamos el sexo como una necesidad, cuando deberíamos estar tratando de justificar la verdadera necesidad: la de controlarlo.

Esto no es algo que dependa de leyes ni gobiernos, si no de cada uno de nosotros. Al igual que la mayoría de cosas por las cuales nos quejamos o peleamos, no depende de los que están afuera y tienen influencia, si no de lo que cada uno como individuo decide hacer cada día.

El punto es que en cuanto al sexo es fácil decidir mal. Porque seguimos anteponiendo nuestra supuesta “necesidad” física a nuestra capacidad de decidir con responsabilidad e inteligencia con quién y cuándo compartir algo tan profundo, complejo y denso como la sexualidad.

Sin embargo hay que reconocer que el verdadero problema es mucho más complejo, denso y apetitoso de lo que parece, para la muestra,  ¿no se te antoja un platillo?

Mezcla un par de tazas de películas y series de moda con desnudos blandos, una pizca de conversaciones de pasillo morboseando a la sexy chica nueva, dos o tres de los videos musicales de moda (preferiblemente marca reguetón o electrónica, pero si no los consigues no importa, casi cualquier tipo de video musical hoy sirve) y finalmente redes sociales con imágenes hot al gusto.

Mételos al fuego voraz de la lengua de los algunos locutores de radio juvenil durante media hora, sírvelo maridado con una revista de artículos para hombres y tendrás un delicioso e irresistible plato que encenderá tu mente, alimentando tus sentidos sexuales nutriendo tus impulsos insaciables de placer.

¿Cómo evitar sentir esta necesidad sexual cuando vivimos tan expuestos hoy en día a tantas cosas que la alimentan? Pues bien, no se puede. No puedes evitar sentir esa necesidad, ni siquiera si pudieras vivir en una especie de burbuja que te aisle del mundo exterior.

¿Cómo evitar sentir esa necesidad sexual cuando vivimos tan expuestos hoy en día a tantas cosas que la alimentan?

Pero puedes empezar a preguntarte ¿En realidad es una necesidad? ¿En serio lo necesitas? Si no satisfaces esa necesidad ¿qué es lo peor que puede pasar? Y si la satisfaces con la persona equivocada en el momento equivocado, ¿qué es lo peor que puede pasar?

Nadie quiere hacerse preguntas como estas, pero no se necesitan muchas de estas preguntas para desenmascarar la verdad y es que en realidad no se trata de que “necesites” tener sexo.

Tal vez lo deseas tener, con muchas o demasiadas ansias, pero para la mayoría de los solteros jóvenes “la necesidad de sexo” es en esencia un deseo físico y emocional por obtener placer momentáneo. Nada más.

Si dejaras de comer y estuvieras al borde de la inanición seguramente no te harías preguntas sobre un posible plato de comida delante tuyo ¿será que lo necesitaré?, ¿es el tiempo indicado para comerlo? Si dejaras de respirar después de unos segundos tu cuerpo no te permitiría hacer muchas preguntas y prácticamente te obligará a tomar una bocanada de aire. Si dejas de tener sexo por un tiempo ¿qué te obliga a satisfacer tus ganas? La verdad, nada. Por lo menos nada que se le compare a la falta de comida o la falta de oxígeno.

No es fatal ni grave no tener sexo y, a menos que seas un adicto (lo cual hablaremos en un futuro post), hay muchas formas de mantener nuestros deseos sexuales controlados pero sobre todo hay muchos buenos motivos para hacerlo.

Hay formas de mantener nuestros deseos controlados pero sobre todo hay muchos buenos motivos para hacerlo.

A lo largo de nuestra página alentamos a los jóvenes que (como nosotros hace algún tiempo ) olvidan lo importante que es el sexo y el porqué deberían darle su lugar y su tiempo. Pero por más razones que expongamos cada uno debe encontrar la suya propia.

Mantenerse firme en una decisión como la de esperar al matrimonio para el sexo, requerirá además de razones de peso, desenmascarar  aquellas mentiras disfrazadas de argumentos absolutos como la de la supuesta”necesidad de sexo”.

Después de esto, solo esperamos que puedas llamar a las cosas por su nombre y las trates como tal. Que veas que no existe tal cosa como una necesidad de sexo, así que mucho menos una incontrolable, es más bien un deseo muy fuerte en tu carne o muchas ganas alimentadas por lo que a diario debes ver y oír tal vez sin intención.

Luchar contra una necesidad es muy diferente que luchar contra un deseo. La necesidad de algo al final te vencerá porque de ello dependerá literalmente tu vida, lo cual no ocurre con el deseo y las ganas de sexo. Esto debería mostrarte que tienes un contrincante al cual puedes hacerle frente y que se puede derrotar, pero sobre todo: al que vale la pena vencer.

No existe tal cosa como una necesidad de sexo y mucho menos una incontrolable.

Aunque las razones de fondo por las cuales luches contra ese deseo te ayudarán en mayor o menor medida a vencerlo, hoy puedes tener la seguridad de que si decidiste esperar hasta el matrimonio te subiste al ring contra un adversario al que puedes mantener controlado.

No será fácil pero tampoco imposible, sobre todo cuando le quites la mascara al impostor llamado “necesidad de sexo” y te des cuenta que tu contrincante  por definición, no es tan fuerte, poderoso y arrollador como muchos lo pintan.

Si estás en el ring frente al deseo disfrazado de necesidad, apostamos por ti, no solo porque nosotros mismos ya lo hemos vencido, si no porque también creemos en ti y en que puedes hacerlo. ¿Estás listo para creerlo?

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