Seleccionar página

¿Como podemos entender la magnitud de regalo que tenemos entre manos, o más bien, entre nuestras piernas? 

Sabemos que el valor de un regalo no depende solo del precio, si no también de parte de quien viene. Y aunque el dicho “a caballo regalado, no se le mira el diente” nos recuerde que debemos ser agradecidos con todo regalo sin importar de parte de quien sea, seguramente tenemos personas o más bien “generosos benefactores” que en cuestión de regalos supieron como alegrarnos la vida.

Sea la tía del extranjero que viene de visita, el padrino adinerado que no perdona navidad, o el abuelo con su sagrado sobrecito cada cumpleaños. Todos tuvimos (los afortunados aún tienen) a alguien que cuando se manifestaba por lo general no nos defraudaba. Saber que llegaba con un obsequio, o que había un regalo de su parte en el árbol de navidad para nosotros era una emocionante espera.

Y aunque por lo general debíamos esperar el día y la hora para a abrir el regalo que ya sabíamos nos iba a gustar, podíamos destaparlo antes, finalmente ya era nuestro. Así que ¿por qué que esperar una semana o un par de días para destapar un regalo que en la práctica ya nos pertenecía? A muy corta edad, Julián entendió la respuesta.

¿Por qué esperar para destapar un regalo que en la práctica ya es nuestro?

“Tenía 5 años cuando visité durante navidad el pueblo de papá. Unos días antes de nochebuena mi tío el “bonachón” de la familia me llevó a la única tienda de juguetes que había en el pueblo para que escogiera lo que quisiera.

Allí la tendera nos mostró los últimos autos de juguete con un sistema de cuerda de esos que les permitía arrancar a toda velocidad después de impulsarlo sobre el suelo unos pocos centímetros hacia atrás. Era algo relativamente novedoso para la época y también lo suficientemente impresionante para mí, así que emocionado, no dudé en escoger el modelo deportivo más vistoso de la colección.

Sin embargo con el pequeño auto encima de la vitrina y mientras mi tío complacido hacia el pago, no me contuve y antes de que envolvieran el juguete en su respectivo empaque, decidí probarlo.

Sin que ni mi tío o la tendera pudieran evitarlo, presioné el pequeño auto contra la vitrina, lo impulsé hacia atrás y lo solté. En un par de segundos vi como el auto cruzaba como en una pista de carreras lo largo de la vitrina, hasta el borde de aluminio que le sirvió de rampa, para impulsarlo en un acrobático salto hasta el profundo abismo del suelo donde el sistema de velocidad se averió por completo con el golpe.

Después de que la tendera recogió el juguete (que ya estaba comprado) y mientras nos mostraba la avería a mi tío y a mí, diciéndonos que el autito a pesar del totazo aún podía andar hacia adelante (valiente consuelo), la tristeza y la desilusión en mi cara eran evidentes.

Sin embargo a pesar de mi mirada agachada por la pena pude reconocer la cara de mi tío, quién acababa de pagar por el ahora averiado regalo. No estaba enojado y tampoco me hizo ningún reclamo. Solo se tomó la cabeza, hizo una mueca de nostalgia con su boca y aunque no me dijo una sola palabra, pude oírlo decirme con su mirada compasiva y algo triste “Si tan solo hubieras esperado”.

“…aunque no me dijo una sola palabra, pude oírlo decirme con su mirada compasiva y triste: “Si tan solo hubieras esperado”.”

¿Si tan sólo hubiera esperado a qué? ¿Tal vez hasta llegar a casa? ¿Hasta destaparlo con la ayuda de mi tío? ¿Tal vez hasta leer las instrucciones primero? ¿o hasta probarlo en un lugar más seguro para jugar? Nunca pude saberlo.

Lo que sí supe fue que lo que parecía ser un regalo espectacular que iba a disfrutar por un buen tiempo, sé volvió rápidamente en otro juguete más del montón sin ningún valor especial. De hecho por el contrario, ese averiado auto de juguete con el tiempo se convirtió en un frustrante recordatorio de mi aparente torpeza.

¿Qué pasaría si al igual que en la historia de Julián el sexo fuera como ese auto de juguete?: ¿como un regalo especial dado por el más grande y dadivoso tío benefactor que pudiéramos tener?

¿Y si lo estamos usando antes de tiempo? ¿Y si aunque ya es nuestro, la idea es esperar el momento especial para destaparlo? ¿Y si tiene unas instrucciones de fábrica que nos permitirán sacarle el máximo provecho si las revisamos antes de probarlo?

Si el sexo es un regalo, sin duda es un regalo demasiado bueno. Hay que reconocer que si el que se lo inventó y nos lo obsequió quería darnos algo espectacularmente placentero y delicioso, consiguió de lejos su propósito.

Entonces ¿cómo es que un regalo tan placentero, profundo, increíble y maravilloso a la vez parezca algo tan conflictivo, delicado, controvertido y problemático?

Si el sexo es un regalo de alguien que quería darnos algo placentero y delicioso, consiguió de lejos su propósito

Tal vez no leímos las instrucciones. Tal vez quisimos destapar y usar el regalo antes de tiempo. Tal vez no queremos que nadie, ni siquiera su inventor, nos diga como usarlo. Finalmente ya es nuestro y si queremos destaparlo y usarlo a nuestro antojo ¿qué nos impide hacerlo? podemos hacer lo que queramos con él.

Si Dios es el inventor del sexo, seguramente nos lo regaló para nuestro placer y deleite pero no quería un regalo que nos trajera frustraciones, tristezas, problemas, enfermedades o desilusiones. Por eso puso una simple instrucción en la tarjeta que usó para marcarlo luego de empacarlo para nosotros: “Para destapar solamente con tu espos@, la noche del día en el hayan jurado delante mío pasar el resto de su vida juntos. Te amo. Dios”

Pero no. Decidimos destaparlo antes, usarlo y probarlo a nuestro antojo.

Entender que el sexo es un regalo es solo el primer paso para reconocer su valor. El siguiente es saber de parte de quién viene, lo cual debería añadirle un valor tan incalculable como el de su creador. Pero el último es comprender el tiempo, la única instrucción que tiene, porque ahí es donde como sociedad hemos fallado.

Para que el sexo ese sea realmente un regalo de Dios hay que leer la tarjeta, esperar el tiempo necesario y destaparlo de acuerdo a su instrucción. Fuera de eso es solo un regalo que damos en nuestra humanidad, nada más.

Comprender la instrucción sobre el tiempo para destapar el regalo del sexo, es donde como sociedad hemos fallado

No podemos desconocer que fuera del matrimonio el sexo sigue siendo algo espectacular y tremendamente placentero. Entonces ¿cuál es el misterio?, ¿por qué no usarlo y compartirlo cuando queramos y con quién queramos sin necesidad de casarse? ¿Acaso no es ya nuestro?

Pero es ahí donde nos equivocamos, cuando creemos que el regalo ya nos pertenece. Porque cuando usamos el sexo como si fuera nuestra propiedad, entonces damos de lo que es nuestro y lo compartimos y administramos como queremos.

Por más bien que lo hagamos al final damos de lo que tenemos para dar esperando a su vez recibir de lo que la persona a quien le ofrecemos nuestro cuerpo tiene para darnos. Es un intercambio entre dos personas, una transacción carnal y emocional en la que ambos, en el mejor de los casos, dan de lo mejor que tienen para dar.

No en vano la frase o pregunta ” y que, ¿ya se lo dio?” es tristemente tan práctica. Resume lo que el sexo se convirtió en nuestra sociedad: algo que simplemente damos y recibimos en nuestra carnalidad.

Sin embargo no importa cuanto intentemos, por más que nos esforcemos por dar de lo mejor de nosotros con la mejor intención y hasta los mejores sentimientos, ¿cómo podríamos competir con lo que Dios nos puede y quiere dar?

Puedes escoger dar lo mejor de ti o pueden escoger los dos recibir lo mejor de Dios, la esencia de su ser que es el amor. No es casualidad que Dios sea amor, así como tampoco que se le llame “hacer el amor”. Pero sin Dios en la ecuación, sin obedecer su instrucción, es solo sexo, así de simple.

No es casualidad que se le llame “hacer el amor” y que Dios sea Amor

El regalo ya es tuyo, pero solo hay 2 opciones: destaparlo antes para recibir y dar del placentero, problemático, complejo, peligroso, divertido, profundo, delicado, traumático (la lista de contradictorios adjetivos es interminable) acto sexual,  o puedes esperar para incluir a Dios y descubrir el insuperable placer de hacer el amor. Como quién dice o tienes sexo, o haces el Amor.

Esperar para destapar el regalo en el momento que Dios lo planeó es esperar lo que Él tiene para nosotros.

Es nuestro deseo que cada pareja pueda entender este principio como lo vivimos nosotros y que comprueben por sí mismos al obedecerlo que tienen un generoso y dadivoso benefactor que los conoce mejor que nadie. Él sabe mejor que cualquier tío, padre, padrino o abuelo, lo que cada uno necesita y también conoce los anhelos de nuestro corazón. No nos defraudará.

Si tu aún no has destapado el regalo, pero no te aguantas las ganas y quieres hacerlo, es tu decisión. Finalmente el regalo ya está allí en el árbol de navidad puesto para tí. Solo esperamos que cuando lo destapes no te pase lo de el pequeño Julián, lo estropees por no leer las instrucciones, te frustres con él en vez de disfrutarlo y te arrepientas por no haber esperado.

Pero aún si lo destapas antes te podemos garantizar una cosa: Dios no te lo recriminará ni te lo echará en cara, ni mucho menos dejará de amarte. Solo que tal vez, así como el tío de Julián, dibuje una mueca compasiva y cariñosa en su rostro, pase su mano por su cabeza, te mire con la nostalgia de lo que hubiera podido ser y sin necesidad de decirte una sola palabra  puedas sentirlo desde la eternidad susurrando hasta lo más profundo de tu corazón algo así como: “Si tan solo hubieras esperado”

2 Comentarios

  1. Sofia

    Me encanta lo que escriben en este blog! Muy concreto y van directo al grano sin vueltas, y me gustan mucho las parabolas o historias personales que usan, sirven mucho para entender. El unico consejo que les doy es que si bien me gustan mucho los mensajes de sus videos, lo ideal seria que intenten resumirlos para llegar a mas gente, que sean mas llevaderos, porque quiero ver todos pero no tengo el tiempo, quizas si hacen videos de 3 minutos por ejemplo, mas gente los veria y concentran lo importante de su mensaje en menos tiempo.
    Saludos! Sigan asi

    Responder
    • Cronoviazgo

      Hola Sofia muchas gracias por tu comentario. Nos encanta que te gusten los videos y estamos haciendo lo posible por hacerlos mas cortos ¡no te imaginas com lo intentamos y cuanto nos duele cortarlos!!! Pero estamos de acuerdo contigo “concentrar lo importante en menos tiempo” de hecho estamos escribiendo para reducir el tiempo tanto de grabación como edición… y esperamos seguirlo reduciendo a su máxima y posible expresión, ¡gracias por tus consejos!

      Responder

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ver nuestro canal

advertisement

Síguenos

Pin It on Pinterest

Share This