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Para los que creen que ser infiel es algo normal y también para los que se niegan a creerlo pero no saben como serlo.

No puedes ser fiel a menos de que tengas dominio propio de tu cuerpo. Por lo menos no en esta época. Punto.

Tal vez en otros tiempos, cuando ver a una mujer desnuda que no fuera su esposa era toda una hazaña para un hombre, cuando consumir un producto no te hacía imaginarte a un atlético galán o a una mujer sexy en bikini del comercial que te seduce, cuando podías escuchar más de 3 canciones seguidas en una emisora sin que tus oídos fueran ultrajados, o cuando los ídolos de moda no eran hombres y mujeres que semidesnudos en cada nuevo video compartían escenario o cama con una modelo diferente o un mejor y más viril macho man, eran épocas en las que ser infiel era más difícil y/o se necesitaba mucho más esfuerzo.

Si no tienes idea de que épocas te hablamos, puedes estar poniendo en duda el refrán que dice “todo tiempo pasado fue mejor”. Pero sin importar si recuerdas o no mejores o peores tiempos, la realidad es que este tiempo está diseñado para que tanto hombres como mujeres seamos infieles y peor aún, aprendamos a normalizarlo y vivir con ello… ¿En serio es normal?

¡No, no y no! No es normal, ni debería ser común que los hombres sean infieles. Tampoco que las tasas de infidelidad en las mujeres vengan aumentando hasta casi igualar a la de los hombres. No compres esas mentiras como realidades con las cuales debemos vivir porque “somos una sociedad moderna”, o “los tiempos han cambiado” o peor aún “ahora las mujeres también podemos”… ¿¿¿whaaaat???

 

Este tiempo está diseñado para que tanto hombres como mujeres seamos infieles y peor aún, aprendamos a normalizarlo y vivir con ello.

Si para ti la infidelidad es normal, o parte de la vida de cualquier pareja, algo que no se puede evitar e incluso necesaria para poder entender el valor de una relación, permítenos poner en duda todo lo que estás creyendo.

Pero si sientes que fidelidad es algo importante, crees que vale la pena tenerla en tu relación y reconoces el valor que un compromiso y un pacto aún representan, ¡Felicitaciones! Pero…antes de que celebres te reiteramos que ponerla en práctica no va a ser fácil y que vas a necesitar el dominio propio para poder ejercerla.

El punto es que probablemente no conocías esta virtud o su importancia. De hecho si tuvieras que colocar 5 cualidades que te describan, seguramente el dominio propio no se encontraría entre ellas. Irónicamente a pesar de no tener el reconocimiento que tienen otro tipo de virtudes de moda como la resiliencia, el trabajo en equipo, entre otros, quienes carecen de dominio propio suelen terminar haciendo cosas de las cuales se arrepienten toda la vida.

El daño que la falta de dominio propio trae a nivel sexual o emocional puede no solo ser irreparable, si no también herir a las persona a las que supuestamente amamos. El ejemplo más claro es una infidelidad, los que han pasado por una saben cuanto duele. Pero no hablemos solo de quién la sufre, si no también de aquellos muchos buenos hombres y mujeres que en momentos de “calentura” no lograron controlar el fuego que se encendió en medio de sus piernas, fallaron a su compromiso con su pareja y botaron a la basura años de buenas relaciones, noviazgos y matrimonios.

Y aunque hay muchas otras consecuencias aparentemente más serias por la falta de dominio (embarazos no planeados, enfermedades de transmisión sexual, sida, abusos sexuales, etc) nos enfocaremos por ahora en la infidelidad y sus consecuencias para el alma. Porque no importa cuanto tratemos como sociedad de justificarla o normalizarla, aunque ser infiel es relativamente fácil, vivir con ello es otra historia.

Ser infiel es relativamente fácil, vivir con ello es otra historia.

Tener dominio propio sobre tu cuerpo, te permite tener el control aun cuando la situación no sea la más fácil. Sin embargo el dominio no llegará mágicamente cuando la tentación esté encima tuyo semidesnuda, o cuando el gigoló haya logrado desarmar tus oídos y seducirte con sus encantos. El dominio propio es como un sistema de músculos en el alma que se fortalece en la medida que eres capaz de decir que no a un gusto o placer inmediato, a cambio de uno posterior que sabes será mucho mejor.

Es como cuando le dices “no” al súper celular aunque tengas el dinero, porque estás esperando la última versión de tu marca favorita que sale en un par de meses; o cuando evitas llenarte de dulces antes de una deliciosa comida a la que estás invitado; o cuando decides no tener sexo con tu novi@ porque anhelas una verdadera luna de miel después del matrimonio…”¡hey hey… Tampoco! No seamos tan drásticos”.

¿Y por qué no? ¿Por qué no ser drásticos y radicales? Aunque hay muchas maneras de ejercitar el dominio propio, esperar hasta el matrimonio para el sexo es ejercitar los músculos específicos que pueden fallarte el día que los necesites cuando la infidelidad toque a la puerta. Y te garantizamos que ese día tarde o temprano llegará.

Y como tener control sobre tu deseo sexual es exactamente lo contrario que el mundo de hoy quiere que tengas, es exactamente lo que necesitas si deseas ser fiel, y es exactamente lo que deberías pedir de tu pareja si quieres exigirle fidelidad.

Esperar hasta el matrimonio para el sexo es ejercitar los músculos específicos que pueden fallarte el día que los necesites cuando la infidelidad toque a la puerta.

En el primer post planteamos la teoría de que ejercitar el dominio propio incluso desde antes del noviazgo es una forma de ejercitar la fidelidad. Y aunque la teoría parece formulada exclusivamente para hombres, creemos que esta aplica de la misma manera para las mujeres y que ambos sexos hoy en día tienen la misma responsabilidad de entender la importancia del dominio propio y aplicarlo en todas las áreas de su vida.

Y aunque hay estudios que de alguna manera respaldan esta teoría, no acudiremos a ellos para tratar de convencerte de que ejercitar el dominio propio y esperar hasta el matrimonio para tener sexo es la mejor manera de trabajar la fidelidad con tu pareja.

Nuestro objetivo es apelar al significado de fidelidad que hay en tu corazón y retarte a intentar algo que no muchos hacen para alcanzar algo que tampoco muchos tienen: ejercitar los músculos del alma mientras esperas, para tener una relación basada en una fidelidad verdadera, esa que ha demostrado ser fuerte y que puede permanecer firme, por que ha pagado el precio y se ha preparado para ello.

En este camino para ejercitar la fidelidad esperamos que El Amor y Su Fuerza te acompañen. Lo vas a necesitar.

2 Comentarios

  1. Alejandro Barreto

    Definitivamente la decisión de ejercer el dominio propio trae una enorme riqueza espiritual, emocional y ¿por qué no? Física. Solo si permitimos que los músculos del dominio propio se ejerciten de manera adecuada, entonces sabremos en un mundo caído, marcar un hito, una diferencia, que traerá esperanza para todos aquellos que han perdido la credibilidad en cuanto al diseño original del sexo. Ya no seremos facilistas en cuanto a emprender o adquirir cosas de manera inmediata.

    Responder
    • Cronoviazgo

      Gracias Alejandro. De acuerdo contigo en que hoy lo “facil y facilista” está desviando lo que el sexo debería ser. Un abrazo y gracias por tu comentario!✌️

      Responder

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