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¿Por qué esperar hasta el matrimonio para tener sexo? He aquí una teoría de porqué los hombres no solo debemos si no también necesitamos hacerlo.
Pero antes de compartirla y tal vez ser latigado por ello, me gustaría que admitiéramos una cosa: señores, no nos gusta esperar. Y no me refiero solo al sexo si no también a muchas otras cosas, no vemos el sentido en ser pacientes cuando hoy en día tenemos la posibilidad de acceder a casi cualquier deseo que se nos antoje de manera rápida, sin esfuerzo y listo en nuestra puerta.

Créditos inmediatos, internet de las cosas, comidas rápidas, Netflix, son solo algunos términos que nos recuerdan que el mundo se ha volcado a suplir nuestras necesidades de forma cada vez mucho más eficaz y con el menor sacrificio y espera posible.

Esto no está mal cuándo el objetivo es mejorar nuestra calidad de vida, sin embargo la realidad es que ese concepto lo llevamos también para justificar el “sexo express” que podemos practicar hoy en día, facilitado por un sistema que nos da acceso prácticamente inmediato a cualquier fuente que sacie nuestros deseos sexuales.

¿Quiero satisfacer mis ojos?, estoy a un click del porno; ¿Desfogar mis ganas?, puedo ir a un baño y masturbarme mientras veo “aquellas fotos” en mi celular; ¿Sexo casual?, me acuesto con mi novia, amigovia, o cuántas mujeres u hombres quiera, cuando quiera, de manera descomplicada, sin compromisos ni ataduras, entonces ¿por qué esperar hasta el matrimonio si a lo mejor ni siquiera me interesa casarme?

El argumento válido para muchos hombres es “Si siento deseos, estamos de acuerdo con mi pareja y a nadie le hacemos daño, ¿por qué no tener sexo?” Hay que admitir que parece un buen argumento, que de cierta forma es cierto y por ahora no lo discuto.

Pero lo que no se puede evitar al oírlo es como se parece en forma, tono y contenido a las excusas de muchos hombres infieles hoy en día: “Si siento deseos y puedo acostarme con alguien, sin que mi esposa / novia se entere para no hacerle daño ( ¡no pues…tan querido! ) ¿por qué no puedo tener sexo con alguien más?”

 

Vivimos en un mundo donde mientras crecen las tasas de infidelidad masculina, socialmente justificamos y aplaudimos al hombre infiel y su comportamiento, o peor aun, lo normalizamos.

Y es aquí donde empieza a cobrar sentido la idea de que la espera en los hombres está relacionada de manera profunda a la fidelidad, de la misma manera que la “no espera” lo está al sexo sin compromiso, al placer casual, las aventuras rápidas, las canitas al aire, al “nadie lo sabrá”, “mi esposa no se enterará”… y la lista sigue y sigue… En conclusión, la no espera termina pareciéndose mucho a lo que significa ser un hombre infiel.

¡Quieeetos! Antes de que me apedreen, quiero aclarar que no estoy tratando de decir que todos los hombres que tienen sexo antes del matrimonio son infieles, no me mal interpreten. Mi intención es tratar de entender el alma del hombre y su relación con su sexualidad, en un mundo donde crecen las tasas de infidelidad masculina, de familias sin hombres cabeza de hogar, de madres solteras y de hijos abandonados por sus padres, a la vez que socialmente pareciera que justificamos y aplaudimos al hombre infiel y su comportamiento, o peor aun, lo normalizamos. Y entonces como todos los hombres somos infieles, las mujeres deben conformarse y escoger de lo mejorcito que puedan filtrar, eso si, sin esperar mucho de nosotros.

Sé que puedo parecer idealista pero creo en la fidelidad como un valor clave en la esencia de un verdadero hombre que lo define, lo nutre, le da identidad, esencia y un color tanto su alma como a su espíritu. Por eso en este proyecto más allá de contar anécdotas de cómo logramos esperar hasta el matrimonio para tener sexo con mi esposa, a pesar de haber tenido otras parejas sexuales antes de conocernos, buscamos desnudar la esencia de la fidelidad sexual masculina y analizarla cuando esta aparece en la vida de un hombre.

Sin embargo creo que esta fidelidad sexual se hace evidente no cuando un hombre tiene una pareja y se supone que debe demostrarla, si no cuando el toro salvaje del ímpetu sexual se despierta en su juventud, y la inocencia de la niñez masculina se empieza a transformar en lo que creo debería ser un hombre que tendría que ser educado para ser sexualmente fiel a sí mismo.

He aquí mi teoría: creo que cuando un hombre espera y ejerce dominio sobre su propio cuerpo antes de tener pareja, incluso en el noviazgo, está ejercitando un sistema muscular en su alma llamado fidelidad, que le ayudará a mantenerse firme y leal a la mujer con la que decidirá pasar el resto de su vida.

La fidelidad es un sistema muscular en el alma del hombre y como tal debe ser ejercitado.

Lo explico conmigo: Como hombre reconozco que no estoy exento a que en algún momento de mi vida llegue una oportunidad de ser infiel a mi esposa. Pero si soy un hombre acostumbrado a dejar que mis deseos físicos me dominen (y a que mi entrepierna decida por mi), va a ser más probable que ese deseo me gane y termine cayendo ante cualquier oportunidad.

Sin embargo si soy un hombre capaz de reconocer el valor de mi sexualidad, que ha ejercitado el dominio sobre mi cuerpo, que encuentra en el sexo propósito y no simple placer y que a pesar de mis propios deseos “aguanta” por una buena causa, estoy seguro que voy a tener mayores probabilidades de decirle no, a la posibilidad de serle infiel a mi esposa cuando esta se presente.

Sé que muchos hombres no estarán de acuerdo conmigo, pero sin que nos importara lo que el mundo o las personas a nuestro alrededor dijeran, tomamos la decisión de esperar con mi novia y ahora junto a ella como mi esposa, sabemos que estamos recogiendo mutua fidelidad como uno de tantos frutos que valieron la pena sembrar con esfuerzo, dominio y espera.

Hombres, este proyecto es una invitación a la fidelidad sexual. Pero no solamente a ser hombres fieles a sus novias o esposas, si no también a ser fieles a ustedes mismos, a la esencia de su alma, a la conciencia de su propio cuerpo y al valor que se merece el mismo. Esa fidelidad que aparentemente pocos hombres valoran, pero que muchos en secreto desean conocer, por que es el anhelo que todos los hombres tenemos de recuperar al hombre verdadero, íntegro y leal que llevamos dentro, escondido bajo las capas de la apariencia del “malo y viril macho man” o el “incomprendido y libre bad boy” que el mundo hoy nos vende de ejemplo a seguir y nosotros en nuestra ignorancia pretendemos ser.

Esperar hasta el matrimonio para el sexo fue la decisión que tomé para encontrar la esencia sexual del hombre que creo está diseñado en mi alma. Si deseas encontrar ese hombre, ¿cual va a ser la tuya?

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