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Prácticamente nada le hace daño. Ella lo sabe. Sin importar la furia con la que intenten derrotarla, ella no saldrá lastimada.

Es inmune al veneno y a las enfermedades. Es resistente y ágil. Es súper fuerte y súper veloz. Sus poderes la capacitan para controlar la energía electromagnética, absorber la energía cinética, manipular la gravedad y otros más.

En una semana estrenan la esperada película Capitana Marvel, una gran apuesta que hace el UCM (Universo Cinematográfico de Marvel) al presentarnos una heroína como protagonista. Y es que luego de la inminente salida de El Capitán América, el líder de Los Vengadores ¿quién mejor para asumir su lugar que una mujer?

¿No te has dado cuenta que las mujeres lideramos mejor que los hombres, somos más fuertes y resistentes y podemos llegar más alto, más lejos y más rápido? Por lo menos, eso es lo que dicen en los posters de la película.

Por fin una mujer protagonista en Marvel ¡viva la igualdad!, esa igualdad que gritamos las mujeres cuando en las calles, las oficinas, los establecimientos, reuniones y hasta en las casas, buscamos defender nuestros derechos en medio de una sociedad gobernada por el hetero patriarcado capitalista que favorece a los hombres. Por lo menos eso es lo que dicen en las redes y en las marchas.

Pero quisiera saber a ciencia cierta, ¿qué tipo de igualdad estamos persiguiendo?

 

¿Qué tipo de igualdad estamos persiguiendo las mujeres?

Hace 60 años, las mujeres no teníamos derecho al voto, a la educación, al trabajo, a una cuenta bancaria ni a la planificación familiar. Nuestras abuelas solo se dedicaban al hogar y sus hijos.

Después de la liberación sexual de los 70s llegó la igualdad entre sexos, el feminismo, los anticonceptivos y la generalización de todo tipo de relaciones sexuales. Además de ello, logramos posiciones que en otros tiempos eran exclusivas para los hombres.

Nunca antes habíamos tenido tanto poder de decisión sobre nuestra sexualidad y nuestro cuerpo ya no estaba únicamente para satisfacer a un hombre. Empezamos a hablar de una sexualidad femenina sin límites, sin compromisos, sin perder, ni ganar, viviendo el momento, sin sufrir ni llorar.

Nos creímos heroínas como Carol Danvers (alter ego de La Capitana Marvel), mujeres sin temor a ser lastimadas, con una fuerza descomunal y resistencia sobrenatural, con la seguridad de que pasara lo que pasara, nuestros pies siempre estarían firmes y nuestra mirada adelante.

Suena bien, pero, ¿qué hay de la infidelidad, el sexo sin compromiso, las enfermedades de transmisión sexual, el desprecio y abandono de los hijos, la violencia y la variedad de parejas? Estas características que antes parecían exclusivas de los hombres y que ahora las mujeres estamos abrazando ¿esta es la igualdad por la que tanto luchamos?

 

Las características negativas que antes parecían exclusivas de los hombres y que ahora las mujeres abrazamos, ¿esa es la igualdad por la que luchamos?

Me había cansado de las relaciones oficiales porque terminaban siendo tediosas, aburridas y sin sentido. Tenía 24 años y necesitaba volver a tener el control de mis emociones y de mi vida mientras experimentaba conocer hombres, tal vez involucrarme pasajeramente con alguno y luego salir de ahí, como si no hubiera pasado. Así como lo hacían los hombres.

Decidí que no me iba a comprometer y que no iba a entregar mi corazón. No tenía sentido lidiar con una “tusa” luego de haber disfrutado el placer de una relación abierta, en donde las partes estaban conscientes que todo era pasajero. Quería sentirme inmune al dolor, al rechazo, a la infidelidad, a la frustración y a la falta de caballerosidad.

No quería tener esperanzas en un hombre que al final podría fallarme, quería poder escoger con quien quedarme y con quien no. Quería tener la puerta lista para salir cuando yo quisiera, correr y no mirar para atrás, así como lo hacían los hombres. Al parecer les funcionaba.

—Hola, ¿cómo estás?. ¿Qué haces?, ¿nos vemos?
—Si de una, nos vemos en el bar de la esquina de mi casa.
—Listo, a las 7 pm te caigo. —Empezó la faena.

Fue una cita rápida. A los pocos segundos de conocerlo, concluí que no me gustaba pues parecía obsesionado con mis zapatos y mis pies. Me sentí muy incómoda cuando los vi dibujados en su libreta.

Quería tener la puerta lista para salir cuando quisiera, correr y no mirar para atrás, así como lo hacían los hombres. Al parecer les funcionaba.

No pasaba nada. El plan se estaba cumpliendo. Yo podía decidir no avanzar y nadie estaba saliendo herido. Esa misma semana recibí otra llamada:

—Hola, ¿te acuerdas de mí?
—Claro. —Recordé que era callado, analítico y alto. A juzgar por su forma de ser, recibir su llamada representaba un acto de valentía que llamó mi atención.
—¿Dónde vives? Te recojo y nos vamos a un bar muy bueno.
—Listo de una, a las 7 pm nos vemos.

Salimos y nos divertimos. Luego me pidió que me quedara esa noche. Por unos segundos pensé ¿qué estoy haciendo?, pero al mismo tiempo recordé que ahora las cosas serían diferentes. Que no iba a pasar nada, que era simplemente entretención.

—Si claro, de una.

Los primeros meses todavía sentía tener el control, sin embargo, me empecé a enganchar. Empecé a sentirme como una mujer emocionalmente atada que había perdido el control, en medio de una relación con un desconocido y sin un plan.¿No era eso lo que yo estaba buscando? ¿No es eso lo que las mujeres supuestamente estamos buscando?

 

Había perdido el control en medio de una relación con con un desconocido y sin un plan ¿No era eso lo que yo estaba buscando?

Terminé entregando mi corazón y sufriendo como nunca. Mi plan de hacerlo a la manera de los hombres, nunca contempló esta posibilidad. Lo peor es que no solo me pasó a mí, me he encontrado con historias similares de otras mujeres que creen que saldrán inmunes de relaciones sin propósito, asegurándose a ellas mismas que si a los hombres no les pasa nada, a ellas tampoco.

Pero no se trata de una batalla entre hombres y mujeres, ni de saber quién resiste más, a quién le duele menos o quién lleva más especímenes a la cama tratando de coleccionar posiciones con todo aquel que queramos, porque la libertad sexual nos da derecho de hacerlo y por que la igualdad nos demanda hacer lo mismo que hacen los hombres, sin detenernos a preguntar si es correcto o no.

Son muchas las voces que se escuchan alrededor de la película y que se apropian de lo que supuestamente representa La Capitana Marvel. Voces que reclaman derechos, exigen libertades y pelean por causas aparentemente nobles, sin embargo, no se dan cuenta que su “aporte” está logrando que la brecha entre hombres y mujeres sea cada vez más grande.

 

Muchas de las voces alrededor de la película que reclaman derechos, exigen libertades y pelean por causas aparentemente nobles, están haciendo más grande la brecha entre hombres y mujeres.

Los hombres por un lado, están felices, pues cada vez hay más mujeres a las que no les interesa el compromiso, lo que los hace menos esforzados, más facilistas y totalmente faltos de visión (perdón hombres, esto me lo dijo mi esposo).

Por el otro lado, las mujeres queriendo ocupar el lugar de los hombres, hemos demostrado nuestra capacidad y tenacidad, pero en nuestro deseo de poder, más que de igualdad, estamos anulando a los hombres convirtiéndolos finalmente en aquello que supuestamente queremos que sean y que de todas formas si lo logramos, terminaremos odiando.

Sería un historia diferentes si mujeres y hombres nos diéramos cuenta que trabajamos muy bien en equipo, que tenemos diferencias que nos hacen más fuertes y complementarios y que nos necesitamos los unos a los otros. El mundo debería tener su esperanza puesta en ello.

Por mi parte tengo altas expectativas de disfrutar una buena película, como lo hecho con otras del UCM. Deseo ver como un equipo multi poderoso se hace cada vez más fuerte con la llegada de una integrante, que estoy segura aportará habilidades y destrezas para que entre todos puedan obtener la victoria derrotando a Thanos.

Si Carol Danvers se convierte en líder de Los Vengadores lo hará por mérito propio. No porque se valió de su género para demandarle al mundo que “las mujeres también podemos”

Tal vez Carol Danvers se convierta en la Líder de Los Vengadores, tal vez no. Si lo hace, seguro lo hará por mérito propio, no porque se haya quedado con el título que antes le pertenecía a un hombre o por que ella es más fuerte que él o porque se valió de su género para demandarle al mundo que “las mujeres también podemos”.

Si Capitana Marvel se gana su lugar lo hará por su lucha, por su deseo compartido de derrotar el mal, por su reconocimiento de los talentos del equipo y por su corazón de justicia en favor del mundo, NO EN FAVOR DE ELLA. Y no estará sola, sabrá que siempre su equipo la estará respaldando.

Mujeres, somos valiosas, guerreras, poderosas, soñadoras, visionarias, fuertes y valientes. Está bien buscar ser reconocidas, trabajar por lograr escalones cada vez más altos, luchar por nuestros derechos como mujeres y trabajar por ser mejores.

Pero con amor les quiero hacer una última pregunta, ¿vale la pena tirar todo a la basura buscando la igualdad usando como punto de comparación lo peor de muchos hombres, que tristemente están viciados por un mundo que sólo quiere su cuerpo, su sexualidad y su alma?

Perdónenme, pero no veo la ganancia. Si eso es igualdad entonces no es mi lucha y estoy segura que tampoco será la de Carol Danvers ni tampoco será la tuya.

Fin.

6 Comentarios

  1. Julio tramo

    Excelente post!! Muy innovador y el tema interesante, me encanta como hacen el mix con Marvel, exitos!

    Responder
    • Cronoviazgo

      ¡Gracias Julio, súper que te haya gustado! Muchas gracias esperamos seguirte encontrando por estos lados.

      Responder
  2. Isabel

    Es la pura verdad. Lamentablemente la igualdad de derechos la han tomado muy a la tangente al grado que pisotean los valores y la buena moral. El amor está pasando a un segundo plano así como el querer procrear y hacer familia, todo por cumplir deseos carnales gracias a una sobre valoración del acto sexual impuesta por esta “sociedad del siglo XXI”. Muy de acuerdo con su escrito y gracias a sus post siento apoyo

    Responder
    • Cronoviazgo

      Hola Isabel, gracias por tu comentario. Sabemos que como tu hay muchas otras mujeres y también hombres que aún creemos en la esencia de los valores tradicionales y la moral. No podemos perder la esperanza, tenemos que contagiar al mundo con ella. ¡Un abrazo!

      Responder
  3. Jorge

    Me gusto el blog, como tu lo dices el poder de la mujer esta dado en la capacidad de lucha que quiera emprender sin herir o dañar a otros o así misma, la lucha no es entre nosotros mujeres, hombres eso va más alla…. felicidades!

    Responder
    • Cronoviazgo

      Así es Jorge “la lucha no es entre nosotros mujeres, hombres eso va más alla”… ¡gracias por compartir y comentar!

      Responder

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